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Los socios que conforman el
Acuerdo de Lima son:

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Publicaciones y artículos sobre el tema
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PRESENTACIÓN
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Estimados amigos
A continuación les presentamos el
segundo número del Boletín Temático del Acuerdo de Lima, que esta
vez trata el tema de Financiamiento de Partidos Políticos y
Campañas Electorales.
Saludos cordiales,
Asociación Civil Transparencia
Secretaría Ejecutiva |
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Monitoreo de las Campañas Electorales: La Experiencia de
Participación Ciudadana | |
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República Dominicana | Participación
Ciudadana
En República
Dominicana, la sección II de la actual Ley Electoral, establece que
las agrupaciones políticas recibirán del Estado para fines de
actividades proselitistas, el monto correspondiente al 0.5% del
presupuesto nacional en años electorales, y en años no electorales
el 0.25%. No obstante, el sector político todavía mantiene la
práctica de utilizar fondos del Estado para desarrollar actividades
que favorezcan la promoción pública de una determinada agrupación
política o de un determinado candidato.
Muestra de ello son los resultados del seguimiento a la firma del
Pacto de Ética Electoral, experiencia desarrollada por Participación
Ciudadana para las elecciones presidenciales del 2000, en la que se
revela que los tres principales partidos políticos se mantuvieron
utilizando bienes y/o dependencias institucionales para promover las
diferentes candidaturas de turno.
De esta manera, Participación Ciudadana desarrolló su primera
experiencia en el área de monitoreo de los gastos en publicidad de
televisión y radio, efectuados por las diferentes agrupaciones
políticas durante la campaña electoral, para la observación de las
elecciones presidenciales del 2000, en la que se permitió estimar la
magnitud de los gastos realizados. Continuó con esta práctica para
las Elecciones Congresales y Municipales del 2002, en la que se
contempló también el análisis de los gastos de las entidades
gubernamentales, puesto que una de las grandes dificultades para el
desarrollo de campañas electorales equitativas ha sido la
utilización de fondos estatales para la realización de actividades
proselitistas.
Por último, para el proceso electoral del 2004, se incluyó, además
del monitoreo de los gastos en televisión y radio, el seguimiento a
los gastos en la prensa escrita y la observación de las vallas
colocadas por las diferentes agrupaciones políticas. Dicha
información fue presentada por Participación Ciudadana en boletines
electorales.
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Monitoreo del Financiamiento de Campañas Electorales:
Experiencia de Transparencia | |
Perú | Transparencia
El
monitoreo de financiamiento de campañas electorales ha formado parte
de las labores de Transparencia durante los procesos electorales
generales del 2000 – 2001 y municipales/ regionales del 2002. El
seguimiento consistió en realizar una estimación de los gastos de propaganda política que las agrupaciones realizaron en
medios de comunicación (televisión, radio y prensa escrita).
La metodología de estudio que ha venido desarrollando la
institución, ha consistido en determinar el número y espacio de los
avisos publicitarios de cada organización política. En el caso de
radio y televisión, el espacio es medido en unidades de tiempo (para
radio el cálculo del costo es por segundo, para televisión por spot
de 30 segundos), mientras que en el caso de diarios se mide por
unidades métricas (costo de centímetros por columna). Posteriormente
el espacio es multiplicado por las tarifas negociadas por cada medio
de comunicación - a las que se tuvo acceso - y así se obtiene la estimación del gasto efectuado,
el cual podrá ser comparado con las declaraciones de gastos de
campaña presentadas por las agrupaciones políticas ante las
autoridades electorales.
Lamentablemente los resultados de los estudios realizados demostraban que el financiamiento de las
campañas no era transparente, que la distribución del gasto en
publicidad política era inequitativa, que la información presentada
por las agrupaciones políticas era más que deficiente, que la
rendición de gastos se hacía demasiado flexible, entre otras
deficiencias. Con
eso se demostró que la regulación del financiamiento partidario era
insuficiente, pues no permitía una adecuada fiscalización ni se
establecían los mecanismos necesarios para asegurar una equilibrada
competencia electoral.
No obstante, desde noviembre del año pasado, ha entrado en vigencia
la nueva Ley de Partidos Políticos que introduce disposiciones que
exigen a las organizaciones políticas mayor diligencia y
transparencia en el manejo de sus finanzas, se enumeran las
características de los aportes permitidos, se establecen los límites
a éstos, se señalan los aportes prohibidos, y además crea un órgano
especializado para el control y fiscalización del financiamiento
partidario.
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El Financiamiento Transparente de
Campañas Electorales | |
Nicaragua | Grupo
Cívico Ética
y Transparencia
La regulación del financiamiento de
las campañas electorales y los escándalos relacionados con
violaciones a estas normas, son un tema que afecta a todos los
sistemas electorales, aún los mas avanzados. No obstante, el
significativo progreso regulador existe a nivel mundial, y es
necesario lograrlo en Nicaragua, antes que delitos electorales
tales como el presunto financiamiento irregular de la campaña
electoral del PLC (Partido Liberal Constitucionalista), que se
ventila actualmente en nuestros juzgados, degenere en el futuro en
problemas de compras de candidatos por gobiernos extranjeros, o
campañas realizadas con fondos provenientes de narcotráfico,
eventos que tendrían consecuencias aun mas allá de la ilegitimidad
de los electos y la grave erosión de la confianza ciudadana.
Toda Ley hace manifiesta una voluntad y esto es aún mas cierto en
el caso de las leyes políticas, como las Leyes Electorales.
Nuestro marco regulatorio de financiamiento electoral, si es
posible llamar una cosa por su ausencia, no tiene voluntad real de
regular o penalizar el uso de ningún tipo de fondos en campañas
electorales. Por el contrario, no pone límite alguno a lo que un
candidato puede obtener, a lo que una persona o grupo puede donar,
no obliga a hacer públicas las contribuciones, ni transparente la
rendición de cuentas, y nos hace el único país del mundo que
permite contribuciones ilimitadas desde el exterior.
Sólo existen dos fuentes de financiamiento para las campañas
electorales: dinero público, también llamado financiamiento
estatal; y dinero privado, proveniente de personas o empresas.
Casi toda la problemática mundial alrededor del financiamiento de
campañas se deriva del uso de fondos privados, ya que éste
introduce varias distorsiones que los fondos públicos no: Primero,
el dinero privado es más difícil de regular y transparentar, ya
que por definición y ley, el Estado sabe cuánto otorga a cada
candidato o partido. Segundo, las contribuciones de individuos o
empresas, son generalmente una inversión como cualquier otra y
surge el peligro de que las autoridades electas tengan que
devolver el favor o estén sujetas a esos intereses particulares.
La tercera razón es que el financiamiento privado ilimitado por
ley o de hecho, hace las elecciones cada vez más costosas y crea
un problema de equidad en las condiciones de competencia. Un
estudio reciente en países con historiales de elecciones
periódicas (un grupo al que Nicaragua empieza o aspira a
pertenecer) mostró que la variable más decisiva a la hora de ganar
unas elecciones es el poseer una ventaja significativa en los
recursos disponibles para las campañas electorales.
Por razones de control, equidad, racionalidad de costos, y
limitación de influencias indebidas, los fondos privados deben ser
regulados a fondo. Si el país tiene la voluntad política de
resolver el problema, existen muchas alternativas.
La solución más operativa, según múltiples pensadores, es prohibir
el uso de dinero privado (en efectivo o especie) en las campañas.
Si el Estado sabe cuanto y como otorga los fondos, fácilmente
puede notar cualquier trasgresión a esta regla pues los gastos
legítimos de las campañas modernas, aquellos que se traducen en
votos, son evidentes. Como en casos de enriquecimiento ilícito, el
Estado transfiere el peso de la prueba de inocencia al acusado a
partir de una sospecha fundada de haber gastado más que lo
autorizado por el Estado. Otras ventajas son el abaratamiento de
las elecciones (que no costarán más de lo que el Estado
determine), y la limitación de las influencias económicas en la
administración pública. A pesar de su lógica y soporte, esta
medida no ha sido aplicada en ningún país a la fecha por sencillas
razones: a los políticos les gusta el acceso ilimitado al dinero,
a los empresarios les interesa la influencia y muchos grupos de
poder, como los medios de comunicación, tienen una enorme bonanza
en épocas electorales. El caso es que se conoce la medicina, pero
el mundo la encuentra demasiado amarga. ¿Podríamos considerarla
aquí?
Pero mucho se está haciendo, sin ilegalizar las contribuciones
privadas. Chile y Brasil ponen límites a lo que los candidatos
pueden gastar en propaganda electoral en medios de comunicación.
Ya que este tipo de gastos ocupa arriba del 70% de los costos de
campaña, esta medida detiene la espiral de costos, reduciendo la
influencia del dinero privado y promueve la equidad entre
partidos. Los EUA está abordando su problema de regulación y
control con énfasis en la transparencia, para que el votante sepa
quien financia a cada candidato, dificultando el tráfico de
influencias, con estrictas reglas de reportar todo ingreso y
gastos debidamente. En Europa, se trabaja con cuentas únicas donde
deben entrar todas las donaciones, con vigilancia estatal. Casi
todo el mundo pone límites a los montos que alguien puede dar o
recibir y a los totales que puede recibir una campaña. Donde el
financiamiento estatal es proporcional al número de votos que los
partidos hayan obtenido en las elecciones, debe existir una
pequeña partida igualitaria previa y límites totales máximos de
gastos para no reducir la competencia a ganadores predeterminados.
En todos los casos, para funcionar debidamente, el financiamiento
público, y privado debe ser transparente y sujeto a verdaderos
controles. Para que funcionen los controles se debe establecer
penas severas por violaciones y aplicarlas con ecuanimidad.
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La hora del control: Dinero en la campaña presidencial 2003 de
Argentina | |
Argentina | Poder
Ciudadano
Por Laura Alonso (*)
A mediados de 2002 y como producto
de la crisis de fines de 2001, el Congreso de la Nación argentino
sancionó la Ley 25.600 que regula el financiamiento de los
partidos políticos y las campañas electorales. La corrupción
política no es un tema menor si tenemos en cuenta que varios
escándalos alrededor del mundo han develado que las donaciones de
campaña podrían funcionar o funcionan como paso previo a la
obtención de favores de todo tipo por parte de los gobernantes.
Favores que van desde la obtención de contrataciones públicas
hasta la designación en cargos gubernamentales decisivos.
La ley, estrenada en la pasada elección presidencial, prevé que
los partidos informen acerca del origen de sus ingresos,
identifiquen a sus donantes e informen sus gastos.
Consecuentemente, las donaciones anónimas están prohibidas, las
privadas - individuales y corporativas - tienen límites, al igual
que el total de gastos permitidos. A pesar de que los partidos y
los candidatos acceden a espacios gratuitos de publicidad en los
medios de radiodifusión, está permitida su compra siempre y cuando
no exceda el tope de gastos permitidos que en la pasada elección
fue de aproximadamente 24 millones de pesos.
En su mayoría, los partidos y las alianzas que oficializaron las
veintiuna fórmulas presidenciales cumplieron con la presentación
de los informes previo y final. Casi todos se refieren al ‘orden
nacional’ por lo que queda pendiente aún la auditoría contable de
los partidos y las alianzas a nivel provincial. Esta carencia de
información no permite aún establecer si el tope de gastos fue
superado o no.
Entre las irregularidades detectadas por el Cuerpo de Auditores
Contables de la Excma. Cámara Nacional Electoral, aparecen
diferencias importantes en las estimaciones de ingresos y gastos
presentados en el informe previo y los datos finalmente declarados
un mes después de la elección. Mientras la Alianza Frente para la
Victoria sobrestimó ingresos y gastos en un 200 %, la Alianza
Frente por la Lealtad sobrestimó sus ingresos y sus gastos cuatro
veces y media. En el caso de la Alianza Federal para Recrear el
Crecimiento, las diferencias entre ingresos estimados ascienden al
69 % y al 15 % en concepto de gastos. Según los informes,
“discrepancias de este orden pueden distorsionar la voluntad del
elector en tanto tomen en cuenta, para decidir su sufragio, un
‘Informe Previo’ que diferirá significativamente de su rendición
final”. También sugieren que “las diferencias entre lo
presupuestado y lo real deben justificarse considerando que el
plazo que media entre ambos informes es de apenas 10 días”.
El Frente para la Victoria de Néstor Kirchner declaró haber
gastado 3 pesos diez días antes de la elección y sus únicos
aportantes antes del 27 de abril fueron los dos responsables de
campaña, Alberto Fernández y Héctor Capaccioli, con 250 pesos cada
uno. Las demás donaciones son posteriores a la fecha del comicio.
Los aportes en especie – mayoría de servicios publicitarios –
ascienden a 1.476.281 pesos y también son posteriores a la fecha
del comicio. El Cuerpo de Auditores detectó que 3.427.289,81 pesos
en concepto de gastos no fueron incluidos en el Informe Final.
El Frente por la Lealtad de Carlos Menem declaró exactos ingresos
y egresos por 1.129.333,16 pesos de los cuales 921.364,49 pesos se
destinaron a la impresión de boletas. Según el Informe del Cuerpo
de Auditores, no declaró inversión publicitaria en medios
audiovisuales y gráficos. Asimismo, detectó ingresos no declarados
en el informe como contrapartida de los gastos relacionados con
publicidad por una suma de 11.032.250,13 pesos.
La Alianza Federal para Recrear el Crecimiento de Ricardo López
Murphy presentó conjuntamente el informe correspondiente al orden
nacional y al distrito federal. Se detectó un déficit de fondos de
955.358,87 pesos sin que la Alianza explicitase la forma de
financiación del mismo. Según el informe oficial, algunos
aportantes no son pertinentemente identificados. También se
detectó una suma de 654.141,69 pesos informados por terceros y no
declarados por la Alianza.
Los informes oficiales del Cuerpo de Auditores Contadores han sido
girados a la jueza federal con competencia electoral de la Capital
Federal, Dra. Servini de Cubría. Es ella quien debe evaluarlos,
profundizar los pedidos de información, decidir si corresponden
sanciones a los partidos y a las alianzas, y de ser así,
aplicarlas. La dinámica sistémica arriba a un punto crucial:
evitar la tradicional tentación de discutir reformas legislativas
antes de garantizar el cumplimiento de la normativa. También se (re)inaugura
la discusión acerca de la necesidad de dotar con mayores y
genuinos recursos e infraestructura al órgano de control
pertinente para que, en este caso, pueda responsablemente ejercer
su función en el delicado punto del plano institucional en el cual
política y dinero cruzan sus destinos.
(*)
Laura Alonso, coordinadora del Área de Acción con Políticos de
la Fundación Poder Ciudadano y docente de la Universidad de Buenos
Aires. (laura@poderciudadano.org)
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